Conduciendo Esperanza

driving hopeManuel Aliaga es uno de los conductores estrella de Pullman del Norte. Traslada personal a las principales compañías mineras que operan al interior de Iquique, Chile. Él es todo un profesional acostumbrado a cumplir con protocolos de seguridad y conducción muy estrictos, por lo que ha sido reconocido en numerosas ocasiones por la diligencia y seriedad con que los aplica.

Manuel, además es uno más de esos voluntarios anónimos que dedican largas horas para que todo funcione normalmente en las filiales de la Cruz Roja en el norte de Chile, que se afanan día a día para restablecer los medios de vida en las localidades afectadas por el terremoto que golpeó al norte de este país el 01 de abril de 2014.

Llevando alivio en cuatro ruedas

Pese a los estresantes turnos que Manuel debe cubrir para Pullman del Norte, él siempre está listo con su 4X4- con un emblema de Cruz Roja diseñado artesanalmente – para trasladar al voluntariado donde se le necesita con urgencia y aliviar así el dolor o llevar a algún colaborador institucional a tiempo, antes de que pierda su vuelo de regreso a casa.

Nisei Huerta es voluntaria de la Cruz Roja de Iquique y está casada hace diez años con Manuel, a quien considera su premio mayor de la Lotería. Son un matrimonio muy unido y alegre. Giovanna, su hija de 8 años, es muy despierta y buena para conversar. A poco andar, entabla un diálogo fluido con todos los que viajan junto a su padre en la 4X4.

Hace 14 años que el matrimonio Aliaga Huerta sirve en la institución y siempre se les ve con una sonrisa y con ganas de hacer algo bueno por los demás.

La logística y el comedor de la filial funcionan como un reloj suizo gracias al empeñoso trabajo de Nisei y su equipo de voluntarios. Todos tan dedicados y responsables como ella.

Las historias como las de Manuel y Nisei son las que hacen fuerte a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en todo el mundo, ellas hacen parte de las discusiones que se están desarrollando en Houston en el marco de la Conferencia Interamericana de La federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. #IAC2015

Logré sobreponerme gracias a la acción humanitaria de Cruz Roja

Bárbara Zamora, vive en Valparaíso, Chile. Tiene tres hijos y un esposo que la complace en todo. Reconoce que es muy exigente con su marido, a quien siempre le pedía que su casa fuera la más hermosa. Constantemente vivía pensando cómo podía lograr que se viera cada vez mejor. Cuando se presentaba una tendencia en el mercado en materia de pinturas, cerámicos o algún estilo de papel mural innovador para su vivienda, ella hacía todos los esfuerzos para estar a la moda.

El incendio que se desató en la población de Valparaíso, en abril de 2014 le provocó una profunda crisis emocional. Lo que habían construido con tanto sacrificio y que se afanaban por mejorar cada vez que el bolsillo se los permitía, ya no existía. Todo quedó convertido en escombros. Su situación se repetía también en las vidas de seis parientes cercanos que corrieron la misma suerte.

“En estas difíciles circunstancias, decidimos empezar de nuevo. Juntamos lo que pudimos y levantamos esta pequeña casa de paneles, unos pocos metros más arriba que la anterior. Es pequeña, pero lo suficientemente abrigadora para pasar el invierno. No teníamos nada, pero milagrosamente los voluntarios de Cruz Roja nos apoyaron con frazadas, kits de higiene y cocina, alimentos y lo más importante para mí, apoyo emocional para toda mi familia”, afirmó Bárbara.

Cómo incrementar la capacidad de respuesta para atender a personas como Bárbara, a la hora de que ocurre un desastre o emergencia, es parte d elas discusiones que se están desarrollando en Houston, Texas, en el marco de la Conferencia Interamericana de la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. #IAC2015

Busca una oportunidad para regresar a su tierra

migracion“Nos mira con recelo desde el interior de la carpa donde habita, ubicada dentro de un gimnasio. Estamos en el Albergue La Pampa, en plena ciudad de Iquique, donde ella y muchas otras familias migrantes buscan abrigo y esperanza tras el terremoto que golpeara el norte de Chile el pasado 1 de abril de 2014. Su nombre es Ariel, una caleña (Cali, Colombia) que reside en Chile desde hace siete años junto a su marido y sus dos hijas, una colombiana y la otra chilena.

La catástrofe del pasado abril sacó a luz un problema que todos conocían pero que preferían obviar. Los migrantes forman parte de la población más pobre, la cual se vio gravemente afectada por la emergencia. Existen muchas personas de escasos recursos que se han ido a vivir a zonas urbanas, un alto porcentaje de ellas son migrantes. Alto Hospicio, donde vivía Ariel, es uno de esos lugares. Ella ya no quiere seguir en Chile. Anhela regresar a su país. “Tengo todos mi papeles en regla. Mi hija nació aquí, pero ahora he tenido algunos problemas por ser colombiana. Quiero regresar a Cali. No sé cómo, pero voy a regresar”, enfatizó.

Las Américas albergan alrededor del 27% de los migrantes del mundo, este es un tena ineludible para las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y Media Luna Roja reunidas en Houston en la Conferencia Interamericana. #IAC2015